domingo 17 de enero de 2010

Leyenda propia (Nuevo guión a concurso)

LEYENDA PROPIA

“Oh, the wind, the wind is blowing,
through the graves the wind is blowing,
freedom soon will come;
then we'll come from the shadows.”

Leonard Cohen


(El escenario es una posada con barra y una gran mesa en el centro.Sillas y taburetes. Estanterías de botellas tras la barra. Una ventana por la que se ve oscuridad. Un portón en la parte izquierda.Un rincón en sombras en la parte derecha, donde se atisba la forma de una mesa pequeña. La luz es tenue. Drake está tras la barra. Es un individuo de avanzada edad, con melena gris pero cabeza descubierta, y un parche en el ojo derecho. Viste camisa blanca con chaleco negro y está contemplando la ventana. Un relámpago destella tras el cristal y poco después escuchamos el trueno. Se prolonga fuerte unos segundos.)

DRAKE: Tormenta, justo lo que necesitaba. Pronto, esta posada se llenará de viajeros, unos indeseables y otros de los que me reservo a opinar más allá de admitir cierta expectación. (Echa un trago de una botella). Pensándolo bien, estarían más seguros ahí fuera bajo la lluvia que aquí dentro. No creas que desconozco tu presencia, Miss Schaden.

(En el rincón oscuro situado en la parte derecha, vemos fluir humo de tabaco. No se ve, por las sombras, a la figura que se supone está sentada a la mesa fumando.)

MISS SCHADEN(Voz femenina): No lo dudo, mi estimado Drake. Aciertas en pensar que cualquier visitante estaría a salvo ahí fuera bajo la tormenta en comparación con lo que le espera si decide guarecerse aquí, pero no me culpes a mí de ello. (Risa.) O no solo a mí, al menos. Los demás se despertarán y bajarán si los truenos quieren.

DRAKE: ¿Y no es eso lo que deseas? ¡Podrías salir a la tempestad a que te partiesen los rayos! Aunque mucho me temo que serían ellos los que corriesen esa suerte.

MISS SCHADEN: No pongas tantas trabas al destino, que ni siquiera tu verborrea canalla deudora de ron podrá impedir que algunos incautos nudillos llamen a esta puerta. Es inevitable, si estás al tanto de los acontecimientos recientes por los alrededores de esta zona. A, dicen, ha matado a B y ahora tenemos un montón de Cs ahí fuera que se han lanzado a la caza de A.

(Tres golpes suenan con fuerza en la puerta.)

MISS SCHADEN(Risa): ¡Ya tenemos un C! ¡Vamos, ve a liberarle de las inclemencias del tiempo y deja que le consuman las inclemencias del destino!

DRAKE: Te maldigo, puta del averno. (Se dirige hacia la puerta.)

MISS SCHADEN: ¡Tampoco debes apresurarte tanto! Déjame disfrutar un momento de su espera anhelante mientras teme por su vida, y llena mi copa de tu mejor whisky para deleitarme doblemente. (De las sombras emerge una mano sujetando una copa).

DRAKE(Entre dientes): Como desees. (Coge una botella del nivel más alto de la estantería a sus espaldas, se dirige al rincón y sirve la copa mirando al suelo).

MISS SCHADEN: (Risa). Está bien, ya puedes abrirle.

(Drake abre el portón y Milhaven Netley entra muy deprisa. Está empapado. Drake cierra el portón. Netley es un hombre gordo de mediana edad con abrigo largo, boina y gafas redondeadas. Carga una escopeta al hombro. Tiene aspecto de cazador.)

MILHAVEN NETLEY: ¡Gracias, mil gracias por dejarme entrar! Creía que me iba a arrastrar el diluvio de ahí fuera. (Se quita el abrigo y la boina, dejándose la escopeta al hombro. Drake los coge y los cuelga de la pared.) Espero no molestar, pero me ha parecido tan acogedor ver esta posada entre los árboles cuando me daba por perdido… ¿Porque es una posada, verdad?

DRAKE: La “Posada de la Desolación”, para servirle. Ese es su nombre de noche y de día si es que alguna vez logra llegar el amanecer hasta aquí. Si desea comer algo, estoy a punto de servir la cena. Puede ir tomando asiento.

MILHAVEN NETLEY: ¡Menudo nombre le han puesto! Pero me suena bien eso de la cena. (Se sienta a la cabecera de la mesa.) Tomaré…

MISS SCHADEN: ¿No has escuchado a Drake? Ha dicho que va a servir la cena. Tomarás lo que tomen todos, que será lo que se sirva. (Risa.) Bienvenido a tu primera desolación.

MILHAVEN NETLEY: Uh… Está bien, no me importa.. No la había visto, señora. Me llamo Milhaven Netley, encantado de conocerles.

DRAKE: Yo soy Drake y ella es Miss Schaden. También está encantada de conocerle.

MISS SCHADEN: (Risa.)

DRAKE: No se preocupe, tengo al fuego una gran cacerola de estofado de carne. Voy a llamar a los huéspedes para que bajen a cenar. ¿Quiere beber algo mientras tanto, señor Netley?

MILHAVEN NETLEY: No me vendría mal una copa de whisky para entrar en calor.

MISS SCHADEN: Al menos tienes buen gusto en eso. Y por la forma en la que no puedes apartar la vista de mí aunque no puedas distinguirme, diría que también tienes buen gusto en mujeres. (Risa.)

MILHAVEN NETLEY: Uh… solo miraba el humo, Miss Schaden.

MISS SCHADEN: (Risa) Sírvele el mismo que a mí, pero en vaso.

(Drake la mira con mala cara, pero vierte el contenido de la botella en un vaso de cristal y lo sirve delante de Netley.)

DRAKE: No nos quedan copas limpias, señor Netley.

MILHAVEN NETLEY: Está bien así. (Bebe.)

DRAKE: Volveré en unos instantes a prepararlo todo. (Desaparece por el lado derecho, pasando junto a Miss Schaden).

MISS SCHADEN: Y bien, Milhaven Netley… ¿Qué hacías tú perdido de noche por éstos parajes? ¿Buscabas algo o a alguien? Seguro, con esa escopeta que llevas. ¿Caza nocturna?

MILHAVEN NETLEY: Lo ha adivinado. Vengo de la capital al norte de aquí, la última de la civilzación antes de adentrarse en este bosque. He conducido decenas de kilómetros hoy por caminos de tierra, hasta que una de las ruedas ha reventado. Llevo varias horas caminando en la oscuridad bajo la nieve a través de éstos árboles, hasta que he visto la luz de esta posada. No puedo expresar lo que sentí al distinguir la llama a través de la ventana, Miss Schaden. Tengo tanta gratitud que demostrarles que no me importaría comer clavos esta noche.

MISS SCHADEN: Ten por seguro que tendré eso en cuenta, querido Netley. (Risa.) Pero me interesa más el objeto de tu caza. ¿No ha habido un crimen en la capital? Tienes toda la pinta de ir tras el asesino.

MILHAVEN NETLEY: Es usted muy lista, Miss Schaden. Hace una semana, un malnacido mató a la directora de una de las sociedades más conocidas e importantes del país y se dio a la fuga, adentrándose en este bosque. Muchos salimos juntos en su busca confiando en que encontraríamos su rastro sin dificultad, pero en el corazón del bosque la cosa fue diferente.

AKIRA WATANABE (Fuera de escena): El encrucijado laberinto del bosque de las telarañas. Esa fue tu desolación. (Akira Watanabe y Lisa Day aparecen por el lado derecho del escenario. Akira es un samurai alto de kimono azul oscuro, constitución fuerte, mirada muy seria, pelo negro y barba de tres días, rondando la cuarentena de edad. Lleva una katana envainada atada al cinturón. Lisa Day es una chica joven, sobre la veintena. Esta envuelta en una manta a cuadros escoceses, tiene el pelo anaranjado y pálida la piel. Parece cohibida. Se sientan a la mesa, Lisa de espaldas a la barra y Akira en la otra cabecera enfrente de Netley. Drake aparece con una humeante cacerola que coloca en el centro de la mesa.)

MISS SCHADEN: Drake, si sabes que merezco algo mejor que ese estofado, ¿por qué no me has traído aún la carta de tus menús especiales? A no ser que quieras que me muera de hambre esta noche. (Risa.) Y créeme, no quieres.

DRAKE: Déjame terminar aquí, y te trataré como mereces.

AKIRA WATANABE (A Netley): No tiene agallas para tratarla como realmente se merece.

DRAKE (Colocando los platos y cubiertos para los tres comensales, dirigiendose a Akira.): Aplícate eso a ti mismo y hazte el harakiri de una vez.
AKIRA WATANABE: Ciertamente tu presencia me obliga a tomar tal decisión. Si vuelvo a encontrarme contigo frente a frente, no tendré más remedio que hacerme el harakiri... en dirección contraria.

MISS SCHADEN: (Risa.)

DRAKE: Tu sucia lengua de cazarrecompensas desterrado debería volver al bosque, tendría más utilidad.

LISA DAY: Por favor, dejadlo. (Con un hilo de voz y la vista fija en la mesa. Drake sirve el estofado en los platos y cuando acaba se retira a su posición tras la barra, mirándoles atentamente.) Señor, él es Akira y yo me llamo Lisa. Siga contándonos su historia, es muy interesante.

MILHAVEN NETLEY: Encantado… Como les estaba contando, en el corazón del bosque perdimos el rastro por completo. Ante nosotros se abrían muchos senderos distintos, de gloria y de traición, así que nos separamos yéndonos cada uno por el que elegimos. No sé cómo les habrá ido a los demás, pero mi sendero resultó ser mortal para mi coche, que no ha podido más. La nieve ha estado cerca de acabar conmigo, pero la luz de esta posada…

MISS SCHADEN: Empiezas a repetirte, Netley. Háblanos del crimen.

(Todos van comiendo gradualmente del estofado.)

MILHAVEN NETLEY: Caray, esta cena está de muerte. Bien, hablaré de la víctima. Se llamaba Loretta Cadillac y dirigía una sociedad contra el robo, el saqueo y la expropiación de bienes ajenos. Una especie de nueva policía, pero mucho más brutal y efectiva. Se creó hace algunos años, pero acaba de subir al poder a nivel nacional instaurando una serie de leyes rígidas que castigan a los ladrones. No negaré que era impopular para mucha gente, pero su intervención era necesaria ante todo el saqueo que estábamos sufriendo en los últimos años.

AKIRA: ¿Saqueo? Resulta evidente tu falta de objetividad. ¿Qué es lo que estaba siendo robado? ¿Cosechas, tiendas, combustibles? ¿Contrabando?

MILHAVEN NETLEY: Mentiras.

LISA DAY: Ficción.

MILHAVEN NETLEY: Productos hechos de mentiras. Pasatiempos. Noveluchas. Fantasías de enfermos para controlar a la gente. Cine intelectualoide que nadie entiende. Filosofía barata para los que se dan de sabios. Basura, en definitiva.

LISA DAY: Cultura.

MILHAVEN NETLEY: Toda para ti, bonita. El saqueo es ilegal, sea de lo que sea. Los ingresos que se perciben por su venta y que se dejan de percibir cuando se roban están dejando temblando la economía del país. Debemos perseguir hasta la muerte a estos piratas que se aprovechan del trabajo de otros, y más cuando se trata de engañabobos tan fraudulentos como la basura que tú llamas cultura. Lo que gocé al ver las montañas de fuego que hicimos con todo eso no lo entenderás jamás.

LISA DAY: Bastardo miserable.

MISS SCHADEN: (Risa.) Déjale acabar, Lisa.

MILHAVEN NETLEY: Vigila tu lengua, niña. No eres muy distinta del hijo de puta que mató a Loretta Cadillac de una puñalada en el corazón, en su propia habitación en la sede gubernamental y se dio a la fuga. El príncipe de los ladrones. Un villano de la peor ralea. (A Akira.) Según he entendido antes, eres un cazarrecompensas. ¿Por qué no me ayudas a encontrarlo? El jefe dijo que quien vuelva con su cabeza vivirá en la fortuna el resto de su vida.

AKIRA: Ya estoy contratado por otra persona para esa misión.

MILHAVEN NETLEY: Vaya, eso es genial. Para que os hagáis una idea de cuán ruin y deleznable es ese criminal, dejó una carta junto al cadáver de Loretta. Os la leeré, no tiene desperdicio y entenderéis por qué debe ser encontrado y ajusticiado.

MISS SCHADEN: Oh, sí, léenosla. (Risa) Ardemos en deseos.

MILHAVEN NETLEY (Sacando un papel del bolsillo y sujetándolo ante sí): “He nacido en el año de la miseria, pero lo que estoy viendo este año pulveriza cualquier récord. Las personas viven sus vidas expuestos a la destrucción y no les importa nada de nada. No es que vaya a haber un ataque nuclear, ni mucho menos. Vivís en paz con su propia miseria y en guerra con la de los demás, y eso me saca de quicio. Crueldad es lo que os hace falta. Más crueldad y más amargura en vuestras vidas, y no volveréis a ser tan ruines con vuestro prójimo. Lo sé, porque lo he comprobado. No tenéis derecho a cortarnos el acceso a la ficción, hijos de puta. Va más allá de lo que podáis entender. No tenéis ningún derecho a lucraros de lo que no os pertenece, de quitarle a la gente lo poco que le queda para pensar, para disfrutar y para imaginar por ellos mismos. Otra vez tergiversáis la palabra “villano” para acusarnos y glorificaros. Sois unos insensatos con el corazón oscuro, la lengua fácil y el cerebro goteante. Yo no tengo el corazón oscuro. Puede que no todos los sentimientos que tenga dentro sean buenos, pero los tengo todos claramente identificados. Para mí, un corazón oscuro es el que no se aclara con lo que lleva dentro en ninguna dirección, y eso nunca es bueno. Hay que tener claras las ideas, los pensamientos, y los sentimientos en todo momento. Y la única forma es el conocimiento y la experiencia. Y vosotros queréis acabar con todo eso, pero no estamos dispuestos a permitirlo. Hacéis piras con libros, cerráis los cines, sustituís la música por monótonas marchas militares. Todas vuestras emisiones televisivas avergüenzan al intelecto, así como vuestros intentos de control mental. Os diré algo: no se le pueden poner puertas al mar. Escuchadlo mientras os fundís en el magma vulgar de los tiempos modernos. Vuestros patéticos intentos de realizar las distopías de Orwell, de Bradbury, de Huxley… voy a hacerlos pedazos en un minuto. Loretta Cadillac, el anticristo de la estupidez, de la dominación, de la avaricia, del régimen totalitario, del pensamiento único, del extremismo político, en resumen, toda una puta arpía ladrona del mayor legado de la humanidad… aquí la tenéis, con la daga de la justicia hundida hasta el mango en su negro y codicioso corazón. La envenenada sangre que brota de él corroe la alfombra, y yo me dispongo a huir de aquí retándoos a salir en mi busca a través del bosque de las telarañas. ¿Es delito el asesinato? Definitivamente sí, y merezco arder en el infierno hasta el final de la eternidad. Pero, ¿de verdad pensábais que íbais a saliros con la vuestra? ¿Qué nadie iba a rebelarse ante vuestro fanático robo del tesoro ante los ojos del pueblo? Siempre hemos compartido la cultura, y vamos a seguir haciéndolo. En el fondo, debo agradecéroslo. Cuantas más medidas contra ello adoptéis, más nuevas formas a favor de ello crearemos. No podéis controlar lo que no os pertenece. Porque el arte es un regalo continuo que la humanidad se ha hecho desde la noche de todos los tiempos y nunca ha de perderse esa tradición. Es el mayor legado para calcular la verdadera medida de un hombre, su mente, y su capacidad para expresarse. Si no tenemos eso, ¿qué nos queda? ¿Qué puede demostrar la historia que no se sepa ya? Sí, soy un asesino, pero lo he hecho por el bien de todos. Matadme y me haréis eterno. Os habéis metido con un enemigo mucho mayor que vosotros, aquel que teméis y no podéis controlar. Si hubiéseis hecho las cosas bien desde un principio, no habríais tenido que recurrir a esto. Os espero al final del bosque de las telarañas. Daos prisa, hijos de puta. No tengo todo el tiempo del mundo, pero el arte sí. Es algo más atrevido que la ignorancia y más infinito que la estupidez humana. Y no lo dejes suelto, que se apodera del mundo. ¡Maldita sea! ¡¿Quién coño os creéis que somos?!” (Netley termina acalorado y jadeando.)

MISS SCHADEN (Se ríe estruendosamente mientras aplaude.): ¡Es la mejor jodida carta que he leído nunca!

(Akira ríe, sin disimularlo ni exhaltarse. Lisa sonríe. Drake permanece impasible, observándolos.)

MILHAVEN NETLEY: No entiendo por qué sonreís. Acabo de leeros la carta de un despreciable asesino, de un ratero que roba a manos llenas y mata a personas. Y no es más que un prepotente pagado de sí mismo con demasiados delirios de grandeza. ¿Ficción? ¿A quién le importa semenjante hatajo de mentiras? No le veo la utilidad a semejante invento.

AKIRA: Netley…

MILHAVEN NETLEY: Es una estupidez. A éstas alturas deberíais haberos dado cuenta de que toda esa gente que trafica con eso no son más que perturbados con una evidente pérdida de realidad que necesita alimentarse de esas mentiras para sentirse mínimamente vivos por dentro. Y lo peor es que se lo creen, creen en todo ese universo que les hunde más y más en su fantasía y les hace robar a manos llenas para contagiar a otros, ya sea con “El señor de los anillos”, “Ivanhoe” o “Mi primera experiencia lésbica completa”.

AKIRA: Netley…

MILHAVEN NETLEY (Echando mano de su escopeta y levantándola con un brazo mientras sigue sentado.): Así que no descansaré hasta darle muerte, tenga que pasar por encima de quien tenga que pasar. (Vacía su vaso de whisky de un sorbo.) ¡Otra ronda, señor Drake! (Drake se acerca y deja la botella. Vuelve a retirarse a su lugar tras la barra.) Y si tú (señala a Lisa) eres una de esos ladrones alienados, no te cruces en mi camino porque te ajusticiaré igual que ajusticiaré al asesino de Loretta. (Da un largo trago a la botella, dejándola por la mitad.)

AKIRA: ¡NETLEY! (Netley se sobresalta y deja la botella.)

LISA DAY (Con un hilo de voz): Tranquilo, Akira.

AKIRA: Está bien, lo haremos a tu manera. (Coge la botella.) Relájate, Netley, quiero enseñarte una cosa. Después nos iremos juntos a buscar a tu asesino.

MILHAVEN NETLEY: Está bien eso. (Vuelve a colocarse la escopeta en el hombro y parece tranquilizarse.)

AKIRA: Netley, esta botella contiene el océano. (Alzándola.) No un océano, no un mar. Contiene EL mar. EL océano. Ahora, voy a intentar hacer magia. (Coge un vaso vacío.) Ahora vuelco el océano en un recipiente que lo exige todo para sí. (Lo hace hasta que el vaso rebosa y el líquido se esparce por la mesa, vaciando totalmente la botella.) ¿Lo ves?

MILHAVEN NETLEY: ¡Has desperciado el whisky, estúpido!

MISS SCHADEN: (Risa.) (Sútil pero rápidamente, Akira desenvaina su katana apoyando la punta en la garganta de Netley.)

AKIRA (Con calma): Si vuelves a abrir la boca, te mato. Lo que te estoy intentando explicar, ignorante conformista, es que no se le pueden poner puertas al mar. Y en este caso, el mar es el océano más infinito. A mí, sinceramente, no me importáis ni tú ni Loretta Cadillac y su séquito de soldaditos pirómanos, ni que limitéis el acceso a la cultura por intereses económicos, egoístas y estratégicos. No me importa, porque sé que ese modelo no puede prosperar. No soy un gran aficionado a la lectura. No tengo oído para la música y la última vez que salí de un cine fue hace más de cuarenta años, más o menos cuando ojeé mi último cómic. Pero sé que sin esas cosas la vida sería un error, y no existe nadie con el derecho a cercenar esa libertad de la gente para disfrutarlas y, a veces, aprender cosas y pensar por sí mismos. Repito, nadie. Y está bien que haya alguien que se encargue de recordároslo, aunque haya tenido que ser por medio de la sangre. Es un mal menor si el pueblo reacciona ante vuestro metálico régimen, y lo hará. Pero como digo, esto no me atañe en demasía. (Suelta la botella vacía y se saca un saquito del bolsillo.) Me han pagado por encontrar al asesino y matarlo, sí. Pero es que ha sido el propio asesino el que lo hizo, cuando partió de aquí en dirección al palacio gubernamental con un puñal negro colgando de su cinturón.

MISS SCHADEN: Tenía un aspecto muy peregrino, sin duda. Altamente sensual de alguna forma, ¿verdad, Lisa? (Risa.)

LISA DAY: Brillaba más que nunca, antes de desaparecer… (Sonríe tímidamente.)

MILHAVEN NETLEY: Pero… ¡Lo sabía! ¡Estábais todos compinchados! Os… (Akira aprieta ligeramente la punta de la katana contra el cuello de Netley y este se calla.)

AKIRA: Escucha, si tanto pareces apreciar la vida. El asesino sabe que soy un cazarrecompensas y que soy de los mejores que hay por esta región. Sabe que tras matar a Cadillac muchos perros gubernamentales como tú se van a lanzar a la caza, y que mis servicios serían requeridos para perseguirlo. Y si eso pasa, es seguro que daría con él y que tendría que matarlo. Y aún teniendo eso en cuenta, me contrató para perseguirlo y darle muerte, pero también para algo más. Me pagó por tomar la libre decisión de acabar o no con su vida, en base a mis ideas y forma de pensar respecto al asesinato y a todo este tema que estamos debatiendo alegremente. Odio a los asesinos, y mi trabajo es rastrearlos y matarlos porque si no no podría pagarme cenas como esta, por ejemplo. Es mi sustento. Por eso, cuando soy contratado encuentro y mato, sea quien sea el objetivo. ¿Entiendes? Para mí es algo tan sencillo, blanco y negro en términos absolutos. Pero esta vez, me han pagado por tomar una decisión propia respecto a mi ocupación. (Retira la katana del cuello de Netley, que se aparta sobresaltado.) Ea, vayamos fuera. Quiero encontrarlo, al fin y al cabo. Nunca he hablado tanto tiempo seguido sobre nada ni nadie como ahora y me ha despertado la curiosidad. Tengo ganas de decirle algo.

MILHAVEN NETLEY: Uh… ¿Así, sin más? ¿Nos vamos? ¿A por él?

AKIRA: Sí… (Poniéndose en pie) Cuando lo encuentre, si no lo han encontrado antes, le devolveré el dinero. No voy a cobrar por este trabajo. No sé si haré algo más. Levántate, Netley. No necesitas la escopeta. Si vienes conmigo estás a salvo, y si lo matamos o no será decisión mía. Ah, ¿no es genial esto? La duda, la incertidumbre. El misterio de cómo va a acabar todo, los senderos oscuros del bosque de la traición, lanzarse en pos de la aventura.

MILHAVEN NETLEY (Poniéndose en pie y dejando a un lado la escopeta, se pone el abrigo y la gorra.) No, no es genial. Es una mierda. ¿Para qué tanta incertidumbre? Prefiero saber lo que pasa y pasará aquí, ahora y después. ¿Dónde iba a ser bueno ese desconocimiento y que te ciegue el misterio?

AKIRA: En la ficción.

MISS SCHADEN: (Risa.) Hasta la vista, Netley. Ten cuidado al salir, que no lo habrás visto antes por la nieve y la oscuridad, pero la posada está situada al borde de un acantilado.

MILHAVEN NETLEY: Uh…. ¿Así que he estado a punto de matarme al llegar aquí? Pensaba que era un lugar de salvación. (Dirigiéndose a la barra) Cóbreme la cena, señor Drake.

DRAKE: No se preocupe, está invitado. Hasta la vista, señor Netley.

MILHAVEN NETLEY (A Lisa.): Pensaré en usted cuando demos con él, señorita. Estoy seguro de que…

LISA DAY (Interrumpiéndolo con su tímida voz.): Tras llevar un buen rato escuchándole hablar, tengo la firme creencia de que no tiene usted la menor idea sobre nada, señor Netley.

MISS SCHADEN: (Risa.) ¡Menuda noche! De aquí puedo sacar muchas frases lapidarias.

AKIRA: Vámonos de una vez, que hay mucho perturbado con evidente pérdida de realidad en esta posada. (Sonríe.)

DRAKE: Asegúrate de volver, cazarrecompensas. Si no vuelves te mato.

AKIRA: Sé que lo harás. (Abre la puerta. Ha dejado de nevar. Él y Netley salen por ella y la cierran.)

DRAKE (A Lisa.): Chica… eso de poder hablar manteniendo la compostura cuando por dentro se te está revolviendo todo… sólo quiero que sepas que yo también conozco esa sensación. Te admiro por ello.

LISA DAY: Gracias… ¿Crees que debería haber leído la carta que me dejó? Quería hacer callar a Netley con ella, pero estoy segura de que no la habría entendido y habría dicho cosas aún peores de él. Y eso me habría dado ganas de hacerle algo en la cara, pero sólo habría llorado. Y ya he llorado suficiente hoy.

MISS SCHADEN: ¿Por qué no lees la carta? A modo de homenaje, quiero decir. Ya sabes, si un tonto como Netley lo ha hecho… Es importante tener varias visiones sobre un mismo tema.

DRAKE: Apoyo eso. Me encantaría que nos leyeses su carta, Lisa. Si eso hace que te sientas mejor.

LISA DAY: La tengo aquí, guardada cerca del pecho. La puse ahí desde que la encontré junto a mi cama, la mañana del día que se fue. (Saca la carta y la sujeta ante sí.) Mis lágrimas os piden perdón por anticipado.

MISS SCHADEN: No tendrán importancia. (Risa agradable esta vez.) Lee, cariño.

LISA DAY(Con voz dulce y temblorosa.): “Lisa, espero estar muy lejos cuando leas esto. He estudiado tu rutina de sueño a lo largo de las últimas noches y me ha servido para calcular la distancia que debo poner entre nosotros y la hora a la que despertarás para encontrar esta carta en tu mesilla. En un lapso de 6 horas tras hacer el amor te revuelves entre la sábana, tiras de la manta, entras en un sueño pesado en el que gimes y lloras algunas veces, despiertas con los ojos enrojecidos y el pelo enmarañado cayendo sobre tu hombro de forma elegante, golpeas furiosa la manta con los pies hasta tirarla al suelo, momento en el que dejas la sábana por la cintura y me das la espalda hasta volver a dormirte. Ese momento es el idóneo para abandonar tu alcoba y dirigirme a mi destino. Hemos hablado de ello estos días y estas noches, y conoces mi postura. Sabes que creo en estas cosas, en el sacrificio, en el mal menor y en la necesidad de la ficción. Lisa, tú me has dado la determinación para hacer esto por toda la gente. Deben luchar por por esa libertad cultural que tanto nos costó conseguir, y si con este viento consigo avivar esa llama, mi muerte no será en vano. ¿Sabes? Me siento como Leonard Cohen tocando a las dos de la mañana ante seiscientos mil hippies alborotadores en aquel festival de la isla de Wight en 1970. Cuando dijo: Han rodeado la isla. Algún día toda esta tierra será nuestra. Pero no os engañéis, no somos lo suficientemente fuertes por ahora. Espero que esto sirva para que algún día esa libertad sea total. Para que los seres humanos y las criaturas ficticias como tú podáis convivir en el mismo plano. Te considero la sublimación de los elementos, la obra maestra de la idealización, el puzzle más intrincado y con piezas más bellas de la historia. De camino pasaré por el lugar donde crecen las rosas salvajes para recoger algunas y plantarlas en el infierno para que crezcan con tu nombre. No habrá más cárceles para ti, ni en su mundo, ni en el tuyo, ni en el nuestro. Voy a luchar por ello. Algún día tendrá repercusión. Puede que dentro de cuatrocientos años se repita con más éxito, como le pasó a Guy Fawkes y su leyenda alargada como la sombra de un ciprés. Cualquier sombra que se mezcle con la oscuridad se expandirá con ella de forma eterna, y la oscuridad está en todas partes. Lisa, nunca sabré de donde saliste ni como te crearon, pero te quiero y me basta con eso. No dejaré que acaben con tu mundo, no tienen ese derecho. Nadie lo tendrá nunca. Algún día la ficción podrá devorar por completo a la realidad, si no lo está haciendo ya, y podremos volver a estar juntos. Tú desde la imaginación, yo desde el infierno. Mientras tanto, seguiré idealizándote desde allí. Sé que no me decepcionarás, porque esto no es un adiós definitivo. No estamos en el mundo más brillante todavía. Prométeme que te quedarás en la taberna de la desolación junto a Drake, Miss Schaden y los otros. Es la resistencia, el último bastión de la ficción. Aquí nadie puede hacerte daño, así que no la abandones. Akira se encargará de cualquier estúpido siervo de esa Loretta Cadillac que se atreva a irrumpir allí. Y recuerda, nadie puede decirte lo que eres o lo que no eres, ni lo que debes hacer ni con quién estar. Para mí eres real y eso es lo único que cuenta. Nos vemos en la eternidad. Te amo.” (Lisa termina, con lágrimas en los ojos.)

MISS SCHADEN: Cielo, es precioso. Tuviste suerte de tenerlo.

LISA DAY: Gracias… de verdad. ¿Crees que lo que dice es cierto? ¿Que volveremos a vernos?

MISS SCHADEN: En la oscuridad de la ficción todo es infinito. Por tanto, hasta el suceso más improbable tiene millones de posibilidades. La inabarcabilidad es absoluta. ¡Eh, Drake! Sírvele un trago a la chiquilla. Se lo merece.

DRAKE: Mientras estéis aquí tendréis todo lo que se os antoje. (Sirve algo de una botella en el vaso de Lisa y se retira de nuevo a la barra.)

LISA DAY: Señor Drake, ¿Cree que esta posada corre peligro? Con toda la gente que va en su busca y que inevitablemente pasará por aquí, y por todo lo que se va a desatar en el mundo real… ¿Seguirá siendo un lugar seguro para nosotros? Creo que habrá otra guerra.

DRAKE: Sí, cariño. A no ser que se les ocurra tirar la posada acantilado abajo.

MISS SCHADEN: (Risa.) ¡Vamos, viejo! En el trayecto a esta casucha le da tiempo a convertirse en un barco pirata, y de sobra. Deberíamos brindar por tu amante, Lisa. Al fin y al cabo, dará su vida por nosotros. Al servicio de la ficción ad eternum.

LISA DAY: Brindo por ello.

(Se cierra el telón. Final.)

Moriré aquí, pero durante tres años me enviaron rosas y no tuve que pedir perdón.

Aquí perecerán todos los rincones de mi cuerpo.

Menos uno.

Sólo uno.

Es pequeño y frágil, pero es lo único por lo que merece la pena luchar.

No debemos perderlo, ni venderlo, ni abandonarlo.

NO DEBEMOS DEJAR QUE NOS LO QUITEN.

Alan Moore, V de Vendetta.

Quien se crea con la capacidad de privar de ficción al pueblo, es un iluso

Quien se crea con el deber de privar de cultura al pueblo, es un ignorante.

Quien se crea con el derecho de privar de ambas cosas al pueblo, es un enemigo.

Para todos los que compartimos cultura y ficción libremente.

Para bien, para mal, y para Elodie.

martes 22 de diciembre de 2009

De desilusión también se muere


DE DESILUSIÓN TAMBIÉN SE MUERE

Escribir es lo mejor del mundo, e imaginarte mejor de lo que eres también, ya que así puedo llegar a ilusionarme y eso es más de lo que puedes conseguir por ti misma. Eso es todo.

Ya no hay ciudades que investigar ni contigo ni en tu busca. No quedan sombreros ni abrigos largos que calzarse ni oscuros rincones de bares en los que ocultarse. Ya no tiene sentido mirarte a través del humo del cenicero más cercano que haya entre nosotros, y menos sentido seguir ocupando un lugar aquí habiendo tanta gente esperando para sentarse en esta posición privilegiada. Abandono. Abandono a favor de los que aun creen que de ilusión también se vive. Es la mejor cesión de asiento que he escuchado nunca.

Nada a lo que pegar fuego.

Atisbo una pintada enfrente de mi hotel mientras la ciudad se desmorona a mi alrededor, “Solo solos somos libres”. Para lo único que soy libre es para afirmar que te carga el diablo y estás construida sobre un cementerio indio. Dirán que debo alegrarme, pero yo no he ganado nada. No me va eso de alegrarme por los éxitos ajenos, en cambio adoro el Schadenfreude. Pero nada de eso tiene cabida ahora. Afirmar o negar es indiferente a estas alturas. Niego ser capaz de incendiarte. Niego ser capaz de comunicarte. Niego ser capaz de expresarte. Niego ser capaz de acompañarte. Niego ser capaz de gustarte. Niego ser capaz de esperarte. Afirmo ser capaz de imaginarte. Afirmo ser capaz de soñarte. Afirmo ser incapaz de interesarte, y siempre lo seré.




martes 8 de diciembre de 2009

Schadenfreude ad Infinitum

SCHADENFREUDE AD INFINITUM

“Schadenfreude es la alegría más bella, ya que es sincera”.

Frase popular

Vosotros comprendéis todos los defectos del espectro humano, de hecho, no tenéis virtudes. Vivís en paz con vuestra propia miseria y en guerra con la de los demás, y disfrutáis de vuestra condición sin importaros el constante hundimiento al que os sometéis. Crueldad es lo que os hace falta. Más crueldad y más amargura en vuestras vidas, y no volveréis a despreciar a vuestro prójimo.

Sois tan guionizables. Todo ese absurdo posicionamiento en contra de cualquier cosa que no entendáis os expone a la destrucción pasiva, de una forma tan clara y evidente que puede plasmarse en una gráfica. Sois tan predecibles. Cualquiera de vosotros podría protagonizar, involuntariamente, una obra de teatro. Involuntariamente, porque todo lo que os sobra de patetismo os falta de talento, como no podía ser de otra manera, pues tal es vuestro desprecio por el menor gesto cultural. Necios. Reverberáis en la eternidad, nunca dejaréis de existir. Como tales, no tenéis derecho a quejaros si aparecéis entre las palabras de los críticos. Es un justo intercambio. Crítica, crítica, crítica.

El escenario. ¿Os quejaréis antes de verlo? Es absurdo, idiotas. Lleváis toda la vida interpretando sobre él y ni siquiera sabíais que es un decorado. Es vuestra vida, lugar afilado escarpado disfrazado bajo el cual yace la oscuridad que tanto odiáis y de la que todos venís y vivís. Os atacáis unos a otros y todos procedéis del mismo lugar. Nacísteis de un mito, atados dentro de una caverna oscura. Cavernas mediáticas y Zodiacs muy rápidas.

Impasibles, vuestras generaciones destruyen sus cerebros y capacidades con drogas blandas, espectros de lo que un día fue llamado música, vacuas fotografías en movimiento y compiten por llegar más alto en las luchas televisadas que protagoniza la estupidez más absoluta. Una tras otra, vuestras semillas demuestran no valer para nada, y el escenario se irá quedando vacío. No hay nada que contar, ni talento para contarlo. Se ha perdido toda esperanza. Una eternidad de silencio por luto.

¿Y yo? No soy de los vuestros. Hace mucho que no estoy entre vosotros. Yazco bajo la oscuridad de la que emergéis para vomitar vuestras palabras al inexistente público. Soy del mundo de las ideas de Platón, el enésimo ciclo del eterno retorno de Nietzsche, lo que os mira desde lo más alto de la puerta del templo de Rashômon, símbolo de la decadencia de la moral humana. Condenado a sufrir vuestro dantesco espectáculo. Tengo lo que os merecéis.

Schadenfreude”: Sentimiento de alegría creado por el sufrimiento ajeno.

lunes 14 de septiembre de 2009

Monólogo de sueño y medio (1º premio de artículos teatrales 2009)

Tuvo que despertar para no ahogarse. Ese sueño tan vívido y atropellado lo estaba dejando sin respiración de lo rápido que pasaba, mucho más que cualquiera de sus viajes a alta velocidad. Al incorporarse se golpeó la cabeza contra un soporte de metal y sintió vergüenza de su propia fragilidad.

“Maldigo los sueños”, pensaba mientras trataba de vestirse en aquel cubículo lleno d estructuras metálicas en el que dormía. “Tan pronto estás tirándote a Christina Rosenvinge como arrastrándote de la cama al salón para cazar el desayuno”. Vivía en el viejo teatro, debajo del escenario. No podía quejarse de espacio, ya que tenía un salón bastante amplio, todo el patio de butacas. Muchas polvorientas, como él mismo, y con serios desperfectos en los revestimientos acolchonados que tenían, pero la mayoría de ellas aun servían para sentarse. De todas formas, hacía mucho que nadie lo ponía en práctica.

El fantasma estaba ya muy cansado de vivir allí. Por otra parte, su juego de cazar el desayuno había dejado de divertirle hacía unos años, desde que descubrió el último de los cadáveres restantes. No dudaba de que lo que había pasado en el teatro hacía tanto tiempo había sido algo horrible, pero el atroz hambre que sentía cada mañana le hacía desear que hubiese sido más sangriento, a favor de su despensa.

Jadeó, aun medio sumido en el sueño tan vertiginoso. ¿Qué pensaría Christina Rosenvinge si se enterase de que había sido objeto de la fantasía sexual de un fantasma de otro tiempo que se había alimentado de caramelos de muerte? Sintió vergüenza al imaginárselo, aunque no se arrepentía de haberlos comido. Al fin y al cabo, era algo suyo, y de nadie más, el haberse encontrado aquella sustancia viscosa solidificada en la puerta tras la cual yacían todos aquellos cuerpos, con la ventana abierta. La explicación más plausible que le encontraba era que el viento había ido soplando sobre los cadáveres, separando así los restos de “muerte”, y adhiriéndolos a la madera de la puerta. Y con un logrado sabor dulce.

“Además, qué más le da a nadie.”, razonaba para sí mismo, “si yo también estoy muerto. Algo tendré que comer”.

Mientras limpiaba el escenario, intentó por enésima vez en aquella eternidad quitarse de la mente la idea de que la razón por la que él era el único espíritu allí era porque los fantasmas de los demás muertos que se había comido lo estaban viendo representar la obra más larga y aburrida de la historia, y se reían. No habría final.

Carta ganadora del concurso de cartas de amor del foro de Meristation

Inocente como una bruja quemada el día de los inocentes, te veo cada noche sola, ante tu espejo mágico que sólo puede reflejarte a ti, maquillarte con delicadeza grandes lágrimas negras, exageradas, temblorosas como bailarinas, y acompañadas en tu cara por una roja nariz de payaso. Es la forma que tienes de exteriorizar tus penas, y no diré nada en contra, ya que jamás me atrevería a decirte nada, ni siquiera me atrevería a cruzar el umbral de tu ventana, en cuyo alféizar me paso las noches posado mirándote.

Sinceramente, a veces pienso que ya te sabes todo eso. No sé como, pero creo que, dada la fuerza y vehemencia de las cosas que me da por sentir a veces, algo se habrá colado hasta tu entendimiento. No sé qué puedes pensar. Si juego a adivinarlo por ti, nada bueno. Si juego a adivinarlo por ti basándome en las pocas veces que te he visto mostrar lo mejor que puedes ser (y no es poco), algo genial, para mí y para ti. Si soy realista, sé que es difícil. Pero al menos esta vez no es imposible. Echaba de menos (creo que nunca me había pasado de verdad) sentir algo más allá de la media por alguien que no es imposible pero es tan maravillosa como solo las imposibles saben ser. Sólo que tú no te esfuerzas por serlo, porque realmente está dentro de ti y no lo dejas salir con frecuencia. Por eso conocerte puede ser tan atrayente, como peligroso, como puede merecer la pena. Y en eso llevo ya un buen tiempo.

Sí, quiero idealizarte. Sé lo que me juego y los riesgos que conlleva, pero el sentimiento que nace al idealizarte, ese mismo al que tu encendiste la mecha, es superior a todo eso, y lo que importa es el fuego (camina conmigo) que siento y que quiero seguir sintiendo. Por ti, en estos momentos. Y punto. Quiero idealizarte, compartir contigo paseos invernales en los que también miraremos como el mar se come a la nieve, a la luz de tantos nombres que nos miran desde abajo, y a la sombra de los que ya no están, y al calor de las cosas que aún importan, como los comentarios sobre las cosas que aun importan.

Realmente no hay mucho más que decir, porque veo pocas posibilidades de que acabes leyendo esto y sintiéndote identificada, y no es probable. Tendrás que encontrarlo. Yo huyo y debo darme prisa si quiero llegar a tiempo para estar en tus sueños, pues sé muy de antemano que tú, hoy, como ayer, como todas las noches, estarás en los míos.

Y si no, un abrazo y cuídate.

Declaración de guerra

Yo también pongo mi vida al servicio de la ficción ad eternum. La realidad me queda un tanto lejana según me voy adentrando en las sombras de la narrativa para continuar con mi novela, y es por ella por lo que estoy aquí y por lo que voy a seguir estando. El desapego por la realidad me permite hacer cosas sin percibir realmente las consecuencias, y a partir de ahora tomaré las cosas como deberían ser y no como parecen ser. Y se supone que debería quererte por cómo eres y por lo que se supone que estás en mi vida, pero tal como estan las cosas si te quiero es porque me apetece y si no también, y asi debe ser empíricamente. Porque lo dice Promethea, lo dice Platón y lo dice el principio básico de la humanidad.

Al ponerme al servicio de la ficción lo hago bajo mis reglas de que todo es susceptible de ser reinventado y ninguna base es inamovible para construir una narración. Al igual que mis maestros Lynch, King, Moore, Pratchett, Kaufman y Oda, escribiré como crea que debo hacerlo y usaré las técnicas narrativas que considere oportunas. Y si no las hay, las invento. Pero siempre ateniéndome a tres reglas básicas fijas:

a) Cada átomo del Multiverso vive atrapado en el eterno retorno y forma un Uróboros interplanetario.
b) El bien y el mal existen y su lucha es la base de todas las historias, pero no existen de forma absoluta sino complementaria (insértese el símbolo del yin yang).
c) La imaginación y el romance son las herramientas de la creatividad. No podrás crear nada sin ellas. Y el romance es inherente y necesario para cualquiera. Para bien o para mal. Es imposible y poco recomendable vivir sin estar enamorado de algo.

z) Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

Epsilon) No es que los grupos de música como Love of Lesbian tengan una cámara en tu casa, es que a todo el mundo le van pasando las mismas cosas y por eso te identificas con sus letras. Ejemplo: Recuerdas que te dije: Soy un caso extraño, tan fácil y tan simple y no sé explicarlo.

miércoles 28 de enero de 2009

El Toque de la Vergüenza

Acto I: La isla del cielo

(El escenario es una isla. Arena, piedras, vegetación, árboles altos, orilla y sol. El mar está pintado al fondo. Hay una señal con una flecha indicando hacia la derecha, clavada en un árbol. Charlie está caminando en círculos cerca de la orilla. Melena, rizos, perilla, ropa negra. Camina de una forma un tanto peculiar, pues cuando completa una vuelta se para, agita los brazos y vuelve a comenzar. Se para frente al público.)

CHARLIE: Como dos centinelas erguidos, mis bigotes protegen la entrada a mi verdadero ser.

(Continua dando vueltas. Por el lado izquierdo aparece un tipo alto. Larga gabardina beige, pelo negro totalmente engominado y pulcramente peinado hacia atrás, taza de café en la mano derecha y grabadora en la izquierda. Es el agente especial Dale Cooper[1]. Charlie lo ve y se detiene. Se quedan mirando un instante.)

COOPER (Hablando a la grabadora): Diane, setecientas cuarenta y tres horas, sesenta y dos minutos del mediodía. Acabo de llegar a ese lugar que previamente habíamos denominado como ciertamente extraño. Es una especie de playa rodeada de kilómetros de nada, y hay un tipo no menos extraño mirándome.

CHARLIE: ¿Qué hora has dicho que es? ¿Y dónde estamos?

COOPER: El tiempo aquí tiene su propio funcionamiento, porque no se rige por las mismas reglas que el resto del mundo. Y en cuanto a su posición, sólo te diré que aquí nunca se pone el sol. Y que sólo es una estación de paso, así que espero que quien tenga que recogerte llegue pronto.

CHARLIE: ¿Y si no viene nadie a recogerme?

COOPER: Entonces plantéate tu importancia porque debe de ser menos de la que crees. ¡Hasta la vista! Y ten cuidado. Hay algo siniestro en estos parajes.

CHARLIE: Espero que salgas de la Logia Negra algún día.

(Cooper desaparece por un lateral. Charlie lo observa un rato y acaba sentándose. Se cierra el telón.)

Acto II: Independencia

(Casa de Tobias. El escenario es una mansión lujosa, con ventanas de lujo, cuadros ornamentados, y una amplia biblioteca. En una mesa redonda están sentados Tobias y Kathia tomando té. Aparentan treintaypocos años y van vestidos elegantemente, Tobias con traje marrón y corbata y Kathia con chaqueta y falda. Suena un concierto para piano de Bach.)

KATHIA: No sé por qué no puedes aceptarlo.

TOBIAS: Si quieres que te lo diga claro, ¡prefiero morir antes que eso! Mi nación no puede aceptar esta deshonra.

KATHIA: Es nuestro hijo.

TOBIAS: ¡Tu hijo! Exceptuando algunos lazos contractuales, no tiene nada que ver conmigo.

(Entra Pip por el lado izquierdo. Es un niño de 12 años que viste traje y corbata, pero muy viejas y sucias. Tiene el pelo blanco y la cara sucia también.)

PIP: ¿Mamá? ¿Es cierto lo que ha dicho ése?

TOBIAS: ¡Trátame con más respeto, soy tu padre!

KATHIA: Para despreciarlo sí que eres su padre. Sal de aquí, tengo que hablar con NUESTRO hijo.

TOBIAS: Pues claro que salgo. Y no esperes que vuelva en un tiempo.

(Tobias sale de escena por la parte derecha. Pip ocupa su lugar en la mesa).

PIP: Mamá, necesito saber por qué me recluís en casa sin dejarme ver a nadie. Siempre tengo que escaparme a la calle, por eso tengo este aspecto.

KATHIA: Ya sé que te escapas, y no te lo reprocho, pero debes saber que, tal como está la situación aquí, es muy peligroso.

PIP: ¡Mamá! ¿Qué pasa en este lugar? ¿Por qué no hay libros de historia que pueda estudiar? Vengo de robar en la librería de la esquina y no hay más que novelas, libros de cocina… ¡Yo quiero saber!

KATHIA: Eso…te lo contaré todo, hijo. Ojalá tuviera ilustraciones a mano, pero se quemaron en la última batalla. Verás, Pip, hace 20 años toda esta nación en la que vivimos no existía como tal. Como no has visto mapas, no sabes que vivimos en una península, y que hay una frontera justo en la mitad, más allá de la cual no se puede ir.

PIP: Había escuchado rumores. La llaman Hincultonia y es un desierto en el que llueve fuego, las noches son heladas y habitan demonios analfabetos y devoradores de personas.

KATHIA: Sí, bueno… hace veinte años, esa nación y la nuestra, Cultolandia, eran una sola. Antes de la cruenta guerra que terminó independizándolas, se llamaba…

PIP: Estepa.

KATHIA: Ís. Quiero decir, sí. Parece que sabes más de la cuenta. Bueno, así lo entenderás mejor. (La música cambia paulatinamente a algo más siniestro). Hace 20 años, cultos e incultos vivían juntos, sí, pero la convivencia era tensa e irrespirable, con peleas y actos vandálicos entre ambos bandos. Los cultos, como es evidente, nos quejábamos de la falta de educación y conocimientos de los incultos, y ellos se quejaban de nuestro aire de superioridad. También se ofuscaban las numerosas veces que les costaba entender cualquier cosa, y se desahogaban con violencia. La crudeza en el ambiente llegó a causa de una norma que instauramos nosotros, la de cobrar por opinar.

PIP: Eso es tiránico. ¿Cómo puede alguien aceptar eso?

KATHIA: No se acepta, se impone y punto. Con eso se evita que la gente diga tonterías y se calle más veces. Existe un refrán: “Si la gente se limitase a hablar solamente de lo que sabe, se produciría un gran silencio que nos permitiría a todos pensar.”, y eso es lo que se intentó conseguir. Se redujo el número de estupideces que contaminaban el ambiente y al principio la gente se moderaba bastante en sus opiniones. Pero…

PIP: La tiranía nunca ha traído nada bueno a la larga.

KATHIA: Ya nos acabamos dando cuenta de eso… (La música va descendiendo de volumen e intensidad mientras se cierra el telón.)

Acto III: Historia de dos naciones

(El escenario es un aula escolar destrozada y desordenada. No hay mesas ni sillas. Hay hojas sueltas por el suelo y una gran pizarra rajada y rota por las esquinas. Un hombre de avanzada edad, Jules, está de pie junto a la pizarra, con aspecto de profesor. En el suelo hay sentados tres chicos y dos chicas jóvenes, de quince o dieciséis años que visten de forma normal. Sus nombres son Arturo, Esteban, Jona, Belén y Claudia).

JULES: Pueeees…eso…que…¡Atended!

ARTURO: ¡Pero es un rollazo y un coñazo!

BELÉN: ¡Calla! Es la historia de nuestro país.

CLAUDIA: Pues por eso mismo, la historia es un coñazo.

ESTEBAN: ¡Como tú, Clau! Jajaja.

CLAUDIA: ¡Gilipollas inmaduro antisocial desgraciado malparido!

JONA: HOYGAN KE A DISHO LA KLAUDIA KE NO LO HENTIENDO KE ME LO HEXPLIKEN GEGEGEGE.[2]

ARTURO: Déjalo, Jona. Luego te lo explico mejor, pero ahora es mejor que no digas nada…

JONA: HOYGA GRAZIAS DE HANTEBRASO GEGEGEGE.[3]

JULES: Veo que Jona no se ha recuperado de su incidente con Aquellos De Los Que No Hablamos.

BELÉN: ¿Los lib….? (Esteban se apresura a taparle la boca con la mano).

BELÉN: Vale, los L-I-B-R-O-S.

ARTURO: No…y me culpo por ello. Nunca debí dejarlo solo en aquel sitio tan horrible. (Solloza) Estaba todo lleno de esas…cosas con hojas. ¡Íbamos a quemarlos, lo juro! Yo estaba preparando el mechero casi…inspeccionando el lugar, ya sabéis, ¿no? Y entonces…

ESTEBAN: Tranquilo, tío, no hace falta que sigas.

ARTURO: ¡…Pero es que no pude evitarlo! Al volver lo encontré en el suelo con una cosa de esas abierta, una mueca y los ojos en blanco. ¡NO PUDE EVITARLO! (Golpea el suelo).

CLAUDIA: Vaya nenaza.

JULES: No seas tan dura, Claudia. Y Arturo, que sepas que lo que hizo Jona lo convirtió en el héroe más valiente que jamás ha dado Estepa.

BELÉN: Ís.

CLAUDIA: Esto…Belén, ¿Sabes algo que nosotros no sepamos? Porque que yo sepa, vivimos en Hincultonia.

JULES: Gracias, Belén, por reconducir el tema justo a donde yo quería. TENGO que contaros una historia que debéis conocer, no ya solo por explicar vuestro origen y circunstancias, sino porque sois los únicos que pueden hacer algo tal y como están las cosas. Veréis, hace 20 años…

ARTURO: Si vas a contarnos lo de la guerra por la independencia, los impuestos por opinar y la separación del país en dos naciones, yo también lo sabía. Estamos en tierra de incultos, pero no todos somos tan tontos.

ESTEBAN: Yo no sabía nada de eso. Y por el momento no me importa. Creo.

CLAUDIA: A mí tampoco. ¿Vamos a enrollarnos?

ESTEBAN: YEAH. (Ambos se levantan, se besan, se cogen de la mano y se disponen a irse por un lateral).

JULES: De acuerdo, id a causarle más problemas a Hincultonia con la hipersobrepoblación. Pero llevaos a Jona. No creo que escuchar lo que tengo que contar le vaya a hacer ningún bien.

CLAUDIA: Pues vale, vaya rollo. (Coge a Jona con la otra mano y lo levanta). Venga, Jona, que tú vas luego.

JONA: HOYGAN HESTA NOCHE FOLLO GEGEGEGE.[4]

ESTEBAN: Pero yo primero, ¿eh? ¡Arturo! Atento al toque de la honra.

ARTURO: Más valdría que fuese el toque de la vergüenza, capullo. (Esteban, Claudia y Jona desaparecen de escena).

BELÉN: ¿Qué es eso de los toques?

ARTURO: Normalmente, cuando Esteban queda con alguna tía, suele darme un toque al móvil. Si ha pillado, es el toque de la honra, y si no, el toque de la vergüenza.

BELÉN: ¿Y como sabes cuál es cuál?

ARTURO: Nunca me lo he preguntado…Y la verdad, no me interesa demasiado. Prefiero darlos yo… si tuviera la ocasión. (Se queda mirando a Belén).

BELÉN: Err…

JULES: Chicos, necesito explicaros esto. ¿Estáis al tanto de la hipersobrepoblación, no? Los hincultanos somos muy demasiados[5] y no hay abastecimiento ni espacio suficientes para todos. Por eso muchos son inmigrantes ilegales tras las fronteras de Cultolandia.

BELÉN: Pero… ¿no deben de durar mucho por allí, no? Los cultos los atraparán y a saber lo que hacen con ellos.

JULES: Muchos son deportados sin más. Otros se resisten con violencia y pierden, no sin ocasionar disturbios. Pero otros…se quedan allí. No de forma legal, pues eso es imposible, pero sí como refugiados de forma clandestina. En casas de los cultos.

ARTURO: No puede ser. ¿Escondidos en el desván?

JULES: Sí. En el desván, en el sótano… O sin esconderse, viviendo con ellos. No es imposible, ya sucedía antes de la independencia. Un inculto viviendo con una culta, o al revés. Y todo por una sencilla razón de ser, la preservación de la especie. ¿Cómo de grande creéis que es la población de Cultolandia actualmente? Sólo os diré que tras separar la nación en dos y establecerse cultos e incultos en sus respectivos lugares, el primer censo de la población de Hincultonia alcanzaba más del 70% del total.

ARTURO: Y si éramos tantos, ¿por qué no los aplastamos y borramos del mapa? Tanto entonces, como ahora. Y nos quedamos con todo el terreno. Y… y… podríamos… ¡esclavizarlos! ¡Y a los que se negasen, ejecutarlos! Y luego…

BELÉN: ¡Calla, mentecato! Deja de decir burradas, no sea que a algún idiota se le ocurra seguir tus ideas. Jules, ¿por qué hay cultos que esconden a incultos en sus casas? ¿Y qué pasa con la hipersuperpoblación? Quiero decir, imagino que tanta gente en la mitad de espacio no puede funcionar de la misma manera, pero…

JULES: No, no puede funcionar de la misma manera, claro, pero no es solo eso. Una población de personas exclusivamente incultas no es capaz de poner en marcha todos los mecanismos que hacen avanzar a un país. No hay nadie que dirija, en ninguno de los sectores. No existe organización ni distribución ni producción que no tenga miles de errores y que llegue a su destino. Ya os dais cuenta de eso.

ARTURO: Pues sí, pero es que siempre hemos vivido así. Si no llega comida la robamos, si nos la roba otro más fuerte nos jodemos y esperamos a otra oportunidad. Supongo que otros países vivirán mejor, pero yo y la gente que conozco hemos crecido así y bien atléticos que estamos.

BELÉN: Si, casi todos estamos en buena forma física. Eso no puede negarse. Pero todo lo demás es cierto, vivimos en un desastre caótico y todo está hecho una ruina. Y hay poco espacio para tanta gente. No sé, me he acostumbrado. Pero se ve que no está bien.

JULES: El principal problema de Hincultonia es la estupidez, pues es lo que somos. No podemos callarnos lo primero que se nos ocurre, y una vez instauraron la norma de pagar por opinar, eso jodió totalmente nuestro sistema económico. Claro que por aquel entonces aun no nos habíamos separado, pero nos dejó muy tocados. Y además de muchos y pobres, todos salidos. El sexo fue nuestra vía de escape. Y de ahí nuestro propio baby boom.

ARTURO: De ahí la hipersobrepoblación... y el dicho que le encanta a Esteban.

BELÉN: Sí, ese de…”Si pesa más que un pollo…”

ARTURO: Me lo fo…

BELÉN: ¡No lo digas!

JULES: Exacto. Que por nuestra propia culpa está el lugar como está. Pero tampoco penséis que ellos están mucho mejor, allá en Cultolandia, Les pasa exactamente lo contrario.

ARTURO: Ojalá estén bien jodidos.

JULES: Lo que están es desorganizados. Como son muy listos, no les faltan planes de mejora, pero les falta la mano de obra, es decir, nosotros. Peones que curren, que transporten, que planten… esas cosas. Y además, se reproducen muy poco. Aparte de porque son pocos, porque la mayoría de parejas están formadas y entre ellos no está bien vista la bigamia. Así que no, no sabría decir en dónde se vive peor. Se están muriendo.

BELÉN: Entonces…¿Eso que has dicho antes de que había incultos ocultos por voluntad de cultos? ¿Los usan para procrear?

ARTURO: Tiene que ser eso. ¿Y tienen hijos mestizos? ¿Y qué pasa después con los incultos? ¿Se quedan allí?

JULES: En efecto, tienen hijos mestizos que desde su nacimiento son fuertemente educados en el arte y la cultura, para no levantar sospechas. Si aprenden rápido no tendrán ningún problema, porque no hay genes de cultura o de incultura. La condición se forja en la educación recibida en la infancia y adolescencia, así que hasta que no alcancen cierta edad viven en aprendizaje continuo. No estoy muy seguro de cual es esa edad límite, pero no debe de ser mucho más de 20 años.

BELÉN: Antes has dicho que hace 20 años de la independencia, entonces…

JULES: Entonces no debe de faltar mucho para los primeros exámenes de ciudadanía a realizar. Prefiero no saber lo que harán a los que suspendan. Y por si fuera poco, hay una cosa más a tener en cuenta. Tiene que ver con el capitán del ejército culto, un hombre muy rígido y malvado llamado Tobias Anguera, porque, y decir esto en Cultolandia no está permitido, hay rumores sobre la nacionalidad de su hijo…

ARTURO: Al final todo queda en familia.

(En ese momento se escucha un extraño ruido, como de campanillas. Charlie aparece por la derecha del escenario y todos le miran).

CHARLIE: Tíos, no sé quienes sois ni qué lugar es este, pero acabo de ver un asesinato doble y el asesino me ha dicho que es vuestro amigo y que en breve vendrá a por vosotros, y cuando digo “amigo”, me refiero a “amiguito” entre un mar de comillas. Ah, y habla raro.

ARTURO: No…¿Jona? ¡¡NO!! Esteban…

BELÉN: (Sollozando) Claudia…

JULES: Un infiltrado de Anguera, todo este tiempo… ¡Maldito Jona!

(Se cierra el telón)

Acto IV: Aunque sea tarde

(Casa de Tobias nuevamente. Kathia y Pip siguen su conversación)

PIP: ¿Es eso cierto?

KATHIA: Hasta donde yo sé, sí. Que tu padre…Tobias… lo sepa, ya no lo sé. Y bueno, a estas alturas llamarlo “tu padre” tan abiertamente no sé si será un eufemismo.

PIP: ¿Lo es? Y si no, ¿quién fue mi padre? ¿Era de más allá de la frontera? Mamá, tú tienes que saberlo.

KATHIA: No puedo darte una respuesta definitiva, lo siento. Todavía hay un dato más en esta embrollada historia de guerras y muertes…

(La iluminación desciende ligeramente y el escenario queda en tonos oscuros).

KATHIA: No eres tan pequeño para oír esto, ya tienes doce años, y quizá en pocos años más te veas obligado a hacerlo aunque no quieras. Me martiriza, hijo mío, pero las páginas de la historia de Cultolandia también están manchadas, como las de Hincultonia, de sexo.

PIP: Sé algo, he leído también sobre el tema. Pero soy demasiado joven aún.

KATHIA: Pero lo que tengo que contarte trata sobre la parte oscura del sexo. No la placentera y agradable, sino la maligna y dolorosa.

PIP: Argh… no, lo siento, no puedo escuchar estas cosas y menos viniendo de ti. Términos como “Violación” sé lo que significan más o menos, y si tiene que ver con lo que vas a contarme…

(Pip da vueltas por toda la habitación y no parará hasta que concluya el acto).

KATHIA: No, no exactamente. Lo que pasa es que sabes que Cultolandia siempre ha estado escasamente poblada y con necesidad urgente de reproducción. Esto es difícil por su propia definición, y porque las mujeres no somos máquinas de hacer niños, ni por supuesto nos acostamos con cualquiera, pues la mayoría estamos comprometidas o casadas. Y en nuestro territorio la bigamia no solo está mal vista, sino que está prohibida. Pero…

PIP: Mamá, por favor, no sigas.

KATHIA: …algunas mujeres y hombres siempre habrá que estén al margen de la ley. Y se empieza por placer, que va oscureciendo, hasta transformarse en una necesidad oculta por todos, pero latente cuando las luces se apagan. Algunas mujeres llevaron máscaras de otras mujeres para… (La voz de Kathia tiembla) ya sabes, ocultar su identidad y hacer pensar al hombre que estaba teniendo sexo con muchas mujeres diferentes. Y los hombres siempre serán bocazas, y decían que se habían acostado con 10 mujeres distintas en pocas semanas, y más hombres se lanzaron a la búsqueda, y eso determinó en hijos no reconocidos, en parejas rotas, en desavenencias, y cuando un país de población pequeña se resquebraja de esta forma, está abocado a la desaparición, y….

PIP: ¡¡¡MAMÁ!!!

KATHIA: …y hay inmigrantes ilegales que son usados para placer y reproducción, y una vez ya no sirven, se les oculta o se les denuncia, acusándolos de violación, y entonces hay un líder culto, capitán de los desastres, que los elimina, y destierra a los hijos bastardos al limbo, y…

PIP: ¿Qué es eso del limbo?

KATHIA: Una tierra de leyenda, creada por tu pa… por mi marido, el capitán Tobias Anguera. Para desterrar ahí a los hijos mestizos y no reconocidos, sabes. Es una isla apartada de la península, pero no queda lejos. Como el mismo Tobias dijo, se le llama limbo porque es donde van los que no corresponden ni al Cielo (Cultolandia) ni al Infierno (Hincultonia). Una isla del cielo. Un purgatorio, pero se dice que ese lugar guarda toda la magia que ha ido desapareciendo de las dos naciones.

PIP: Tiene su lógica, mientras ambos territorios se rompen, el purgatorio purga y se convierte en el lugar más rico de la zona. Me gustaría verlo, y supongo que será ese mi destino.

KATHIA: No, Pip… antes que eso, debes detener a Tobias. Quiere recuperar todo el terreno inculto y exterminar a quien se oponga. No debe hacer eso. Es un imperio condenado a la hecatombe…

PIP: ¿Cómo puedo detenerle yo? ¿Cómo iba a poder?

(Se vuelve a escuchar el extraño sonido de campanillas y Charlie aparece por un lateral).

CHARLIE: Eso me pregunto yo, chaval. Pero hay más gente que piensa parecido a tu madre, y me han encargado que te lleve con ellos.

PIP: ¿Quién eres tú? ¿De dónde…?

KATHIA: De la isla del cielo vendrá, tiene esa pinta. ¿No es así?

CHARLIE: Esa pinta, dice…No tengo muy claro de donde vengo en un principio, pero acabo de estar con un viejo, dos chavales y un loco que se ha cargado a dos personas, y no tengo mucho tiempo para explicarlo. Pero lo que me han dicho, chaval, tenemos que irnos más allá de la frontera. Y no te lo estoy proponiendo, porque por lo visto tú puedes evitar que las cosas se pongan peor. Así que despídete de tu mamá y vámonos.

PIP: No pienso negarme, pero tendrás que protegerme por el camino hasta que lleguemos. Y una vez allí ya no sé lo que pasará.

KATHIA: Si ese viejo es Jules, por favor, espero que no le pase nada. ¿Dices que han muerto jóvenes? Dios mío…

CHARLIE: Sí, un chico y una chica, y el autor es otro chaval. Uno que habla como si fuera el octavo hijo del octavo hijo de un analfabeto. Un reanalfabeto[6], vamos. No sé como lo habrá hecho pero es una salvajada. Conseguimos reducirlo entre todos y ahora está atado en el aula de Jules. Espero que siga así cuando lleguemos. Jules también me dijo que el capitán Anguera tenía planes de iniciar la guerra de exterminación definitiva yendo allí en unos días con su ejército, a hundirlo todo. Si quieres mi opinión, los militares enfurecidos los carga el diablo.

KATHIA: No te falta razón, esta vez el diablo se llama Tobias Anguera y su ejército es su munición. ¡Partid ya! Pero, hijo…(Kathia y Pip se toman de la mano) …ten piedad con Tobias si es que podéis con él, sea tu padre o no. (Se abrazan).

PIP: Volveré. Aunque sea tarde y con las manos demasiado vacías

(Se cierra el telón)

Acto V: Hienas devorando leones

(El escenario es la misma aula escolar del acto III. Hay cascos militares tirados por el suelo. Charlie está inconsciente atado a una silla, con signos de violencia. Belén y Arturo están tirados por el suelo. El cadáver de Jona tumbado en una mesa. El capitán Tobias Anguera está de pie, vestido de militar y con una escopeta, apoyado en la pared. Los observa).

VOZ EN OFF: JUSTO DESPUÉS DE LA BATALLA.

TOBIAS: Lo más alucinante que verás en tu vida será una hiena devorando un león… Al final tenía razón ese maldito viejo. Nos han dado pero bien estos putos incultos.

(Pip se aparece por el lateral y se planta delante de Tobias. Está despeinado y con algunos jirones en la ropa).

PIP: Ya está, la batalla ha terminado. Ya has visto que por muy listos que sean los cultos, los incultos siempre van a ser más y en mejor condición física. Asúmelo y retira las tropas.

TOBIAS: (Apuntando a Pip con la escopeta) Dame una razón por la que no pueda al menos acabar contigo ahora. Créeme, tendré suficiente con eso a pesar de la derrota.

PIP: ¿Qué razones puedo darte tanto positivas como negativas? Tus soldados están desperdigados buscando sus ideas esparcidas y ensangrentadas, los hincultanos están acabando con las vidas de los que agonizan, y los que aun tienen fuerzas para moverse están escapando. Si me matas, oirán el disparo y vendrán a triturarte. Lo mejor que puedes hacer es escapar tú también.

TOBIAS: Sí, ya, lo que tu digas, aprendiz de hijo. Mira, ni yo mismo sé si te hice o no, y te crees que puedes apaciguar este fuego tan difícil de apagar…

PIP: Sí que es difícil de apagar, pero esta lucha me ha enseñado muchas cosas sobre las diferencias entre reparar y destruir. Nosotros repararemos lo que habéis destruido.

(Belén se levanta).

BELÉN: Pip… podrás hacerlo, como has podido liderarnos en esta guerra ganada de momento. Cuenta con nosotros en todo momento. Y éste… (Señala a Charlie y lo desata) …ha sido el mayor símbolo de ferocidad en el combate que he visto. El mejor, venga de donde venga.

TOBIAS: ¿Estás segura? ¿Ese? ¿Sabes quién es? Jajaja, claro que no. No le perdáis de vista, os deparará muchas sorpresas divertidas. Y aunque me gustaría verlas, por una vez voy a aceptar una sugerencia. Me largo. Y me llevo a un amigo, a darle un entierro digno allí de donde procede. (Toma el cadáver de Jona entre sus brazos) Volvamos a la isla del cielo.

BELÉN: ¿Jona? ¿Has tenido algo que ver con su vena criminal?

TOBIAS: Nunca confíes en nadie que no pueda encajar ni en cielo ni en infierno, querida inculta. Adiós, asqueroso país de iletrados sin aprecio por el arte, las letras y la música de verdad.

ARTURO: (Incorporándose lentamente) Oye, cabeza cuadrada, para colores gustos, o como se diga.

TOBIAS: La verdad absoluta existe. (Tobias y Jona desaparecen por el lateral. Ruido de campanillas. Belén se acerca a Charlie. Pip se deja caer al suelo, agotado).

PIP: ¿Qué habrá querido decir con…? (Charlie alza la cabeza de súbito).

CHARLIE: GEGEGEGE.[7]

(Un sonido chirriante y tenebroso. Se cierra el telón)

FINAL

NOTAS Y AGRADECIMIENTOS

La referencia de la inclusión del agente Cooper en el primer acto es por puro amor a Twin Peaks. Los fans de esta serie que lean este guión tal vez vean un par de guiños más, pero todo depende de cómo se interprete cada cosa.

Lo único que pretendo contar es la historia de dos países y sus problemas políticos y demográficos. No me interesa contar el asesinato de Jona ni la batalla final, pues ese tipo de escenas pueden verse en cualquier película, amén de la dificultad de adaptarlas satisfactoriamente al formato teatral.

Las localizaciones son imaginarias y casi cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, así como los personajes. Algunos tienen razones tras sus nombres:

Pip se llama así en referencia al protagonista de “Grandes Esperanzas” de Charles Dickens.

El apellido Anguera lo tomé, tras mucha deliberación, del apellido real del detective Flanagan, protagonista de reconocidas novelas juveniles creado por Andreu Martín y Jaume Ribera.

El resto son amigos y conocidos míos.

Soy consciente de mi poca destreza al escribir diálogos teatrales, pero tengo muchas historias que contar, en el formato que sea. Gracias por haber leído hasta aquí.

Gracias a mis amigos por el ánimo y a los demás por sus intentos de desestabilización. Especialmente a Esteban, por enseñarme el toque de la vergüenza y el toque de la honra.



[1] Protagonista de LA serie televisiva Twin Peaks, creada por Mark Frost y David Lynch, e interpretado por el actor Kyle MacLaghlan. A 74’95€ el pack completo en FNAC, oiga. (Y perdonen la publicidad pero si en el cine cobran por meter anuncios y se quejan de que no ganan dinero, no sé que tendríamos que hacer los escritores).

[2] “Hey, escuchad, ¿qué es lo que ha dicho Claudia? Creo que no lo he entendido. ¿Seríais tan amables de explicármelo? Je, je.”

[3] “Escucha, gracias de antemano. Je,je.”

[4] “¡Escuchad, esta noche a lo mejor tengo una relación sexual! Je, je.”

[5] La incorrección de esta frase es responsabilidad del propio personaje, que nadie se asuste por la salud ortográfica del escritor.

[6] Guiño a la novela “Rechicero” de Terry Pratchett. En ella se dice que el octavo hijo del octavo hijo de un hechicero será un hechicero elevado al cuadrado, un “rechicero”.

[7] “Je, je. MWAHAHAHAHA” (Risa cruel y malvada)

jueves 18 de diciembre de 2008

Monólogo íntimo para Christina Rosenvinge

Despiertas y otra vez quiero hacer la revolución en tu cama y declarar la guerra a tu ropa y volver a tropezarme con tu falda enrollada entre el naufragio que muere en el suelo y tu habitación debe de odiarme pues últimamente nuestro sudor esta matando el olor a pino Ambipur y me lanza trampas para que me vaya pero por ahora no puedo hacer eso y corro raudo a tu interior porque volver a estar dentro de ti sabe a salvación y volver a estar dentro de ti y ya van unas cuantas veces en las últimas horas y tu cuerpo por dentro parece una fortaleza y ojalá pudiera quedarme más tiempo algún día mientras arrecia la tormenta pero en este mundo por lo visto no es posible así que salgo y me entretengo escalando la parte superior de tu cuerpo mientras finjo que resbalo accidentalmente una y otra vez hasta que me encaramo sobre tu pezón y agarro los cabellos rubios daneses escandinavos que cuelgan y me abro paso entre tu pelo y creo que se te van a caer las pecas nórdicas y ya me apresuro a procurar que se queden pegadas en tus mejillas con los labios y me empleo en eso un buen rato y el diablo se debe de llevar el alma al salir porque he subido a tu ojo izquierdo y por lo visto debe hacerte gracia porque me golpeas con las piernas desnudas y entonces ahora sí te acaricio con las dos manos repetidas veces y cuando realmente podemos decir que nos volvemos a encontrar las narices después de tanto tiempo y creo que es ahí cuando volvemos a besarnos después de muchas horas y el sabor ha cambiado tras tanto tiempo encerrado como el vino y ahora sabe a despertar y a legañas y puede que yo tenga parte de culpa en eso al haberte chupado antes el ojo pero tu lengua tampoco es que se quede quieta y se venga y está algo más áspera que la vez anterior después de haber dormido y no para de moverse como una serpiente y ahora creo que es verdad que tienes raíces del norte y que en otra vida fuiste vikinga y por eso tu piel es tan blanca que te deslizas desnuda por todos los rincones de la habitación y puedes pegarte al techo y reptar por los cuadros mientras sin darme cuenta me empalmo de nuevo ligeramente y por casualidad y no sólo por ti sino porque suena el disco de Christina Rosenvinge y debo confesarte que todo este tiempo he fingido contigo y te he puesto su cara y su cuerpo y su voz y su piel y lo demás obviamente me lo he imaginado y no miento si te digo que no sé nada de ti y ya no creo que sea necesario saberlo porque debes de ser tan insulsa que con Christina no puedo y contigo sí.

lunes 15 de diciembre de 2008

El toque de la honra

EL TOQUE DE LA HONRA


Jugaban.

Valga por Dios que ya advierte el hecho de que jugaban. A los libros. Los ve rondándose en la vieja librería, uno frente al otro. En mitad yacían torres de libros, y en la cima, uno abierto. Jugaban a preguntas y respuestas. Eso es lo que ve a través de la ventana. Y cuando uno ganaba, mandaba al otro de viaje. Así de fácil, lo señalaba con el dedo, después apuntaba al libro y decía “Tú, aquí”. Y el otro, él lo ve, desaparecía. Y por lo visto aun anda en el libro, vagando, o atrapado, o ni se sabe.

Vaho deja en la ventana. Desde el interior, vieron su cara de espía vislumbrando su juego. Se dieron cuenta de que estaba pasando frío, pues no sólo vivía en una temperatura diferente (allí siempre era Diciembre), si no también en un tiempo diferente. Y él los ve desde su presente, a través del vaho. El invierno es vaho en el cristal, nieve rodeando los pórticos, y chimeneas. Y entra en la librería, buscando todo eso. Y una vez allí, su tiempo cambió. Y cuando se juntó con aquellos dos hombres, todo era pasado. Jugó con ellos. Jugaron juntos. Jugaron contra él. Y él tuvo que jugar. Y no jugar a perder o ganar. Jugar a apostar. Y apostó. Con honra y valor.


Valiente diciembre que esperanza las almas humanas con gélidas promesas, para encenderlas. Diciembre necesita luces de llamas en su teatro, aunque los asientos sigan congelados. Es un juego fácil. Sólo tienes que apostar por la catarsis.


Francia.
Je suis une âme solitaire .
Antes me apuntalaba entero contra la puerta, impidiendo la entrada, y también para intentar sentir algo de lo que había afuera. Allí lo tenían todo, y yo tenía lo que les faltaba. Ahora ya no sé qué es todo y qué les puede faltar. Por eso ya no me restriego contra la puerta, ahora la tiro abajo. Más allá, Diciembre me acoge en sus gélidos brazos. Más allá, he dicho, pero no tengo ni idea de donde estoy. Un teatro. Un escenario. Vacío. Asientos vacíos. Llamas en las paredes. Son luces. No están vacías, es mi público. Tengo que demostrar que no estoy vacío, o acabaré como ellas. Su falso calor invita a desnudar. Y lo hago. Voy a darles lo que quieren, sentimientos crudos para cocinar, pues es lo que comen. De eso se alimentan. Pero no cae ropa. Desnudo mi alma, pues es la única forma de calentar el ambiente. Je suis une âme solitaire, y estoy listo para dejarlos a todos mudos con mi catarsis. Ésta es mi Love song. Mi toque de la honra.

Je suis une âme solitaire.
Y mi alma, entre otras cosas, ha sido siempre cobarde. ¿Y la tuya? Fría. Nunca ha querido compartir nada más que lo que a tu cuerpo le ha convenido, o a lo que se ha atrevido, o a lo que se ha dignado. Y yo nunca he osado imaginar que pudieras ofrecer nada más, y ese es tu gran defecto, el que te hace real en vez de protagonista de delirios de fantasía. Porque no eres versátil, eres predecible, eres una pared, totalmente plana, y no me refiero a tu pecho, me refiero a tu alma. Eres incapaz de hacerla arder. Incapaz. ¿Y la mía? Es solitaria, sí, pero por eso es un fénix. Porque en vez de resignarse y rendirse a revolotear cerca de ti por si acaso cayera algo (JA! como si fuera a pasar), vive en constante combustión, muerte, cenizas y renacer. Eres libre de acusarme de revolotear demasiado y no obtener nada. ¿Y qué? Mi alma no se alimenta de los bienes fugaces que mi cuerpo obtenga muy de vez en cuando, sino del fuego en el que arde cada vez que me hechizan unos ojos, o unas palabras, o unos andares, o, qué demonios, una mujer entera. Je suis une âme solitaire. Y mucho más valiente de lo que será jamás la tuya. Ya no me importa que pases de mí, que no sientas bastante menos que nada. Yo lo siento, y es lo primero que cuenta. Porque lo que yo sienta es lo que existe y lo que existe es lo que importa. Y lo que no existe, no existe en este mundo, dirás, pero has errado tus cálculos. Hay miles de mundos encima de éste, y en esos mundos tus sentimientos por mí están más que desorbitados, aunque tú no lo sepas. Y lo negarás, eres libre. Pero no eres nadie para quejarte de nada a estas alturas. Ahora puedo verte, sentada en uno de los asientos, sola. La única asistente de todo el teatro a esta función ardiente. Y es a eso a lo que te limitas, a escuchar y avergonzarte de haber perdido. Porque sabes que has perdido. Soy yo el que se está dejando la piel y sudando en un escenario que está ardiendo, porque ha sido mi alma quien le ha prendido fuego. Y a lo mejor finges que no estás entendiendo lo que digo. También me conozco esos trucos, siempre los habéis usado, tú y el resto de la gente. ¿Quieres escucharlo claramente? YA NO ESTOY RIDÍCULAMENTE COLGADO SÓLO DE TI. Je suis une âme solitaire. Pero no soy un alma estúpida ni vacía, y tú no me llenas ni de coña. No porque no valgas tanto la pena, que por lo visto ya no lo haces, sino porque no soy tan simple como para resignarme a sufrir por alguien como tú, que nunca ha corrido a gran velocidad por las llanuras de un libro, o navegado su pincel a través de los paisajes de un cuadro, que nunca ha creado nada. Yo vivo así. ¿Qué fuego puedes crear tú? Ni aun en tu mayor esplendor de creatividad artística el más ardiente de tus fuegos llegaría jamás a derretir ni siquiera la cera. Así nunca echarás abajo los muros de hielo que aprisionan tu alma. Yo ya no espero nada de ti. Y sí, yo sí podría derretir tu hielo y hacerte sentir viva. Yo, sí. Je suis une âme solitaire. Y esta alma solitaria es capaz de hacerte volar. Eres libre de consumirte en el fuego que a estas alturas ya está incendiando éste teatro de Diciembre. O puedes escapar y fundirte en el frío al que perteneces, porque desengáñate, esta alma solitaria ya no va a tocarte con su honra. No eres tú quien se merece el toque de la honra.

En cuanto a ti (entiéndase que no me refiero a la misma soplapollas de antes, sino a otra mujer por suerte –creo- totalmente diferente), quiero idealizarte. Sé que suena exagerado y peligroso, y con tendencia al fracaso, pero a pesar de todo, como ya he dicho, ahora ya no me importan los bienes carnales o la ausencia de los mismos. Para que lo entiendas mejor, y a expensas de cargarme el ambiente creado, ya no me importa enrollarme o no contigo o con quien sea. Lo que importa es el fuego que siento y que quiero seguir sintiendo. Por ti, en estos momentos. Qué se le va a hacer ahora, ya lo había decidido hace mucho y estoy orgulloso de haberlo conseguido sin forzar ni estropear nada. Quiero idealizarte, compartir contigo paseos invernales en los que también miraremos como el mar se come a la nieve, a la luz de tantos nombres que nos miran desde abajo, y a la sombra de los que ya no están, y al calor de las cosas que aún importan, como los comentarios sobre las cosas que aun importan, que no desvelaré para no desvelar aun más tu nombre en esto que se ha convertido en confesión, Je suis une âme solitaire, y hasta que dure nuestro entendimiento mutuo, FUEGO CAMINA CONMIGO, pongo fin a esta catarsis y a mi toque de la honra. Esta vez he ganado yo.

miércoles 19 de noviembre de 2008

Mi teoría de la vida

He tenido una revelación, en parte debida a leer la teoría del eterno retorno de Nietzsche, que dice así:

"Como en una visión lineal del tiempo, los acontecimientos siguen reglas de causalidad. Hay un principio del tiempo y un fin... que vuelve a generar a su vez un principio. Sin embargo, a diferencia de la visión cíclica del tiempo, no se trata de ciclos ni de nuevas combinaciones en otras posibilidades, si no que los mismos acontecimientos se vuelven a repetir en el mismo orden, tal cual ocurrieron, sin ninguna posibilidad de variación.

La idea de eterno retorno se refiere a un concepto circular de la historia o los acontecimientos. La historia no sería lineal, sino cíclica. Una vez cumplido un ciclo de hechos, estos vuelven a ocurrir con otras circunstancias, pero siendo, básicamente, semejantes."

Mirad el mandala que he dibujado:



El punto negro situado en la parte superior es el nacimiento. Los círculos son la vida. Lo he dibujado imperfectamente porque la vida, a pesar de estar perfectamente calculada, sigue siendo imperfecta, y los hechos que forman parte de una misma acción son aleatorios, aunque el resultado ya haya sido planteado.

Partimos del punto negro y nos adentramos en líneas circulares. Podemos elegir entre izquierda o derecha, y cada una de sus bifurcaciones. Es un error pensar que no podemos volver atrás, porque sí que se puede, pero no ahora, más adelante, por medio del eterno retorno, sólo que no de la forma que nos gustaría, sino de un modo más testimonial. No hay ninguna forma de cambiar el pasad, pero sí de arreglar el presente. El futuro siempre será impreciso. Podemos pensar que aprendiendo de nuestros errores elegiremos correctamente, pero siempre hay factores externos más fuertes que el poder de nuestras decisiones.

Los factores externos: Son las líneas rojas y azules. Las rojas son los infortunios (mala suerte, desgracias, malas compañías, daño, enfermedades, pérdidas, etc). Las azules son las buenas. Son muchas menos y más difíciles de encontrar, por lo tanto el còmputo de factores que determinan situaciones malas es mucho mayor que el cómputo que determinan situaciones buenas .

Para avanzar por los círculos de la vida es necesario atravesar franjas rojas. Pero no son dañinas del todo, pues por medio de ellas podemos ver que llegamos a otros círculos concéntricos más profundos. Es lo que se llama aprender de los errores y crecer. La encrucijada aumenta. Hay muchos más caminos de la vida, y las líneas rojas son enormes e interminables. Si te pierdes en ellas acabarás fuera del círculo. Hay que saber qué camino tomar para llegar más y más adentro, hasta el centro del círculo. También puede verse que algunos intrincados caminos pueden llevarnos a la senda azul. Mantenerse en este camino es lo más complicado del asunto, pues es corto y traicionero.


El centro del círculo es el final de la vida. El gran punto azul es la felicidad total que buscan los hombres a lo largo de su vida. Sin embargo está rodeado por un cuadrado rojo. El hombre se lanza a los brazos de la felicidad y se quema en la desgracia. Es el punto clave de la existencia. El hombre muere en lo rojo y alcanza el nirvana en lo azul. Es el nuevo comienzo, el eterno retorno. El punto azul te devuelve al negro, tira los dados otra vez.